El problema del prisionero fue introducido por primera vez por G. J. Simmons en 1983 [Simmons1983] y cuenta la historia de Alice y Bob, dos prisioneros que planean escapar de prisión. Se les permite comunicarse, perso siempre bajo la atenta mirada de Eve, el guardián. Eve intentará encontrar cualquier tipo de comunicación oculta entre Alice y Bob, y si la encuentra, cortará su comunicación.

El problema del prisionero es un ejemplo de la necesidad de técnicas para enviar información de una forma encubierta. Se usa frecuentemente para presentar las diferentes técnicas que existen para ocultar datos, como la esteganografía.

El criterio para decidir si un método es adecuado o no es su indetectabilidad. En esteganografía, si un método es detectable consideramos que está roto. El conjunto de técnicas usadas para detectar información oculta se conocen como estegoanálisis. Aunque su objetivo principal es saber si se está produciendo una comunicación encubierta, en ocasiones estas técnicas también pueden usarse para extraer el mensaje oculto. Aunque el mensaje oculto suele estar además de oculto, cifrado usando criptografía. Por lo que ya se entra en el terreno del criptoanálisis.

Sin embargo, debe quedar claro que el objetivo principal de la esteganografía es que la comunicación sea indetectable. Si la comunicación puede ser detectada, la técnica esteganográfica usada se considera rota.